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Atracción turística
Al noroeste de Puerto Natales, después de varias horas de navegación por el Seno de Última Esperanza, el fiordo se estrecha y aparece la pared del Monte Balmaceda (2.035 metros). Colgado en su ladera, sostenido casi de milagro sobre la roca, está el Glaciar Balmaceda: una lengua de hielo azul que no llega al agua, pero que la alimenta con cada bloque que se desprende y cae al vacío.
El Balmaceda es un glaciar colgante, es decir, no desciende hasta el mar como los glaciares de marea, sino que termina en un farellón de hielo suspendido en la montaña. Pertenece al Parque Nacional Bernardo O'Higgins, el área protegida más extensa de Chile, un laberinto de fiordos, islas y canales que casi nadie recorre por completo y que se nutre del Campo de Hielo Sur.
Cómo se llega
Sólo por agua. No hay camino, ni sendero, ni acceso vehicular al Balmaceda: la única forma de verlo es navegando desde Puerto Natales o desde el muelle de Puerto Bories, siguiendo el fiordo hacia el norte. En el trayecto suelen aparecer colonias de cormoranes, lobos marinos sobre las rocas y las cascadas que bajan de las paredes tras un día de lluvia.
La visita al Balmaceda casi siempre se combina con el desembarco cercano al Glaciar Serrano, donde un sendero de aproximadamente un kilómetro por bosque magallánico llega a un mirador frente al hielo. Hay navegaciones de medio día y de día completo; algunas continúan río Serrano arriba en botes hacia el sector de Torres del Paine, una manera distinta de entrar al parque.
Temporada y qué llevar
La ventana habitual va de octubre a abril, cuando hay más horas de luz y las salidas son más frecuentes. En invierno la operación se reduce bastante. En cualquier fecha, la navegación depende del viento y del estado del fiordo: es normal que un zarpe se ajuste o se suspenda por condiciones, así que conviene dejar holgura en el itinerario y no dejarla para tu último día en Natales.
- Cortaviento impermeable y capas: la cubierta del barco es el mejor lugar para mirar, y ahí sopla.
- Gorro y guantes, incluso en enero.
- Calzado con buen agarre para el sendero al Serrano, que puede estar barroso.
- Protección solar y lentes: la luz reflejada en el agua y el hielo es intensa.
- Un paño para la cámara o el teléfono, por la llovizna y la salpicadura.
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